Palabra del Día

Una palabra bíblica diaria para que recibas inspiración y para que tu día sea mejor.

Palabra de Hoy

Recuerda que tu vida tiene esperanza

No siempre podemos ver la solución a nuestros problemas o a los problemas del mundo, pero podemos estar seguros de que Dios tiene la solución. Cuando necesites esperanza, ¡mira a Jesús! Si él venció la muerte, puedes estar seguro de que tiene el poder para cambiar tu situación. Confía en Jesús. Él no falla.

Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo.
(Romanos 15:13)

Ese versículo es un versículo poderoso. Cuando creemos en el Señor, en nuestro corazón surge la esperanza que nos permite tener paz y gozo en medio de cualquier situación. Es una esperanza especial porque viene llena del poder del Espíritu Santo. Según crece tu confianza en Dios, más aumentan en tu corazón la esperanza, el gozo y la paz.

¿Quieres tener más esperanza hoy? No fijes tu mirada en los problemas que te angustian. Mantén tus ojos en el Señor, confía en sus promesas y tu corazón se llenará de esperanza.

Dichoso aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el Señor su Dios, creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo cuanto hay en ellos, y que siempre mantiene la verdad.
(Salmo 146:5-6)

No permitas que las circunstancias te abrumen. Mantén firme tu esperanza en el Señor, porque él obrará.

Palabra de Ayer

Florece como la palmera

El justo florecerá como la palmera;
Crecerá como cedro en el Líbano.
Plantados en la casa de Jehová,
En los atrios de nuestro Dios florecerán.
(Salmo 92:12-13)

¿Quieres florecer en la vida? ¿Quieres llevar belleza donde quiera que vas? Mantente unido al Señor y a tus hermanos en Cristo. Tal como la palmera crece hasta en los lugares desiertos y florece en medio de circunstancias difíciles, así tú también puedes mantenerte firme y florecer en medio de las situaciones que enfrentas cada día. Lo harás agarrado de la mano del Señor, viviendo en su presencia y exaltando su nombre cada día.

El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová, En los atrios de nuestro Dios florecerán. (Salmo 92:12-13)

¿Sientes que estás en medio de un desierto? Con Cristo puedes florecer y mantenerte fructífero. Mantente aferrado a Dios, no dejes que las dificultades te aparten de él. Busca de Dios con ansias y sacia tu sed en él. Haz como hizo David cuando se encontraba en medio del desierto: ¡busca al Señor de todo corazón!

Dios, Dios mío eres tú;
De madrugada te buscaré;
Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,
En tierra seca y árida donde no hay aguas,
Para ver tu poder y tu gloria,
Así como te he mirado en el santuario.
(Salmo 63:1-2)

Dios te ayudará a mantener la perspectiva correcta aún en los tiempos áridos de la vida. Mantén tu vista en él y verás su gloria brillar. Recuperarás la esperanza y seguirás adelante fuerte y firme en él.

Palabra de Anteayer

La importancia de examinarnos y permanecer

Examínense ustedes mismos y vean si permanecen en la fe; pónganse a prueba ustedes mismos. ¿O acaso ustedes mismos no se conocen? ¿Acaso no saben que Jesucristo está en ustedes? ¡A menos que no hayan pasado la prueba!
(2 Corintios 13:5)

Aceptar a Jesús como Señor y Salvador no consiste solo de palabras. Recitar una oración de fe no es lo que nos transforma. Lo que sí transforma lo profundo de nuestro ser es abrir el corazón para que Jesús entre como Rey y Señor por siempre. Una vez hacemos eso, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros, dándonos testimonio de que Jesús reina en nosotros y de que somos hijos de Dios.

El Espíritu mismo da testimonio juntamente con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.
(Romanos 8:16)

Ese conocimiento y esa realidad del Espíritu Santo en nosotros, nos impulsa a vivir en obediencia a Dios y a darle importancia a lo que le agrada a él. Necesitamos aprender a escuchar la voz del Espíritu Santo guiándonos en la verdad para vivir siempre en la voluntad de Dios.

Examina hoy tu corazón, permite que el Espíritu Santo se mueva en ti y decide permanecer en Cristo por siempre.

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
pruébame y conoce mis pensamientos.
Ve si hay en mí camino de perversidad
y guíame por el camino eterno.
(Salmo 139:23-24)

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